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Su majestad el rey

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La Casa de Su Majestad el Rey, también llamada Casa Real,​​​ es el organismo español que, bajo la dependencia directa del rey, «tiene como misión servirle. Felipe VI de España (Madrid, 30 de enero de ) es el actual rey de España, desde su ascenso al trono el 19 de junio del tras la abdicación de su. Su Majestad el Rey Don Felipe VI ha sido Presidente de Honor de la Fundación desde su constitución en Tras su proclamación como Rey de España el 19 de.

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Presupuestos Generales del Estado

Control de autoridades Proyectos Wikimedia Datos: Su majestad el rey En el reverso se reproduce, como motivo principal, la imagen de tres flores de lis. Consultado el 19 de junio de Resuelve tus dudas referentes a los diferentes procesos implicados en nuestra web.

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Como cada Nochebuena, tengo la oportunidad de felicitaros la Navidad y de transmitiros, junto a mi familia, nuestros mejores deseos. Es una tradición que me agrada mantener y que también me permite hacer llegar a vuestros hogares algunas reflexiones sobre nuestro presente y sobre los retos que se nos plantean como país.

Las dificultades económicas y sociales que afectan a la vida diaria de muchos españoles son una preocupación para todos. Desde luego también con la inaceptable violencia contra la mujer o, en el caso de los jóvenes, con el acceso a la vivienda. Así pues, son muchas las cuestiones concretas que me gustaría abordar con vosotros hoy, si bien esta noche quiero centrarme en otras que también tienen mucho que ver con el desarrollo de nuestra vida colectiva.

Casa de Su Majestad El Rey

Es a la Constitución y a España a lo que me quiero referir. Este año, nuestra Constitución ha cumplido 45 años. Y es, sin duda, el mejor ejemplo de la unión y convivencia entre españoles. En Asturias en octubre pasado, señalé —y así lo creo—, que es con la unión, con el esfuerzo colectivo y con las actitudes solidarias como se construyen las grandes obras, las que trascienden a las personas, las que duran y permanecen en el tiempo.

Es así como un país progresa. Y así los define y establece nuestra Constitución, que ha sido el mayor éxito político de nuestra reciente historia , y que supuso la culminación de un proceso que mereció una admiración y un reconocimiento internacional extraordinarios.

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Esa es la evidente realidad de nuestra historia reciente constitucional. Gracias a la Constitución conseguimos superar la división , que ha sido la causa de muchos errores en nuestra historia; que abrió heridas, fracturó afectos y distanció a las personas. Superar esa división, por tanto, fue nuestro principal acierto hace ya casi 5 décadas.

Por eso, evitar que nunca el germen de la discordia se instale entre nosotros es un deber moral que tenemos todos. Porque no nos lo podemos permitir. Y hay otra dimensión de la Constitución en la que a menudo no reparamos, y que sin duda es también muy importante: La que nos permite asegurar nuestro modelo de vida, nuestra forma de vivir y de entender la vida.

Expresarse libremente, recibir una educación, tener un empleo, o protegerse de la enfermedad, es sin duda clave en nuestro día a día. También lo es, acceder a una vivienda, formar una familia, contar con ayuda social o disponer de un retiro digno Para que podamos disfrutar libremente de una vida en la que cada uno —con sus circunstancias—pueda ver razonablemente satisfechas sus legítimas expectativas, sus ambiciones, proyectos y necesidades.

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Pero es evidente que para que la Constitución desarrolle plenamente su cometido no solo se requiere que la respetemos, sino también que conservemos su identidad , lo que la define, lo que significa; su razón de ser como pacto colectivo de todos y entre todos para un propósito compartido. Y, finalmente, exige que preservemos su integridad como lugar de reconocimiento mutuo, de aceptación y encuentro aprobado por todos los españoles, como legítimos titulares que son de la soberanía nacional.

Por tanto, fuera del respeto a la Constitución no hay democracia ni convivencia posibles ; no hay libertades sino imposición; no hay ley, sino arbitrariedad.

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